Lo primero que me preguntan cuando digo que voy en bicicleta por Barcelona es: ¿No es peligroso?
Una respuesta a esta pregunta: no lo es si se toman una serie de medidas que se pueden llamar de conducción defensiva. Eso significa una conducción prudente y un poco espabilada, que no se limita seguir las normas de circulación, sino que además intenta preveer las posibles situaciones comprometidas antes de que estas se produzcan. Siguiendo estos consejos, en muchos años de ciclismo urbano no he tenido ningún problema remarcable.
Circula por el centro de tu carril, y hazte respetar. Este es un consejo imprescindible. Aún hay mucha gente que circula arrimada a la acera, tanto en el carril de la derecha como el de la izquierda. Si lo haces te arriesgas a:
Que te adelanten sin respetar la distáncia de seguridad. Si eres conductor/a sabrás que una bicicleta que ocupa todo el carril te obliga a frenar, y esperar el momento oportuno para cambiar de carril y hacer el adelantamiento correcto. En cambio, una bicicleta arrimada despierta la tentación de adelantar, tanto si se puede dejar una distancia prudencial como no. Y si quedas “empanado” entre un coche y la acera, cualquier imprevisto puede ser fatal.





